Cómo controlar la ansiedad y los nervios
- Red de Salud Mental Argentina

- 1 sept
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Todos hemos sentido ansiedad o nervios en algún momento: esa sensación de inquietud, el corazón acelerado, las manos sudorosas antes de un examen, una entrevista de trabajo o una situación desconocida. La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante el estrés o el peligro percibido. Sin embargo, cuando los nervios se vuelven constantes o desproporcionados, pueden interferir con nuestra vida diaria. Por suerte, existen formas de controlar la ansiedad para que no nos domine.

1. Practica la respiración profunda y consciente: Cuando la ansiedad aparezca, detente un momento y concéntrate en tu respiración. Inhala contando hasta 4, sostén el aire 2 segundos y exhala contando hasta 6 u 8, vaciando completamente los pulmones. Repite este ciclo varias veces. La respiración lenta y profunda activa la respuesta de relajación de tu cuerpo y contrarresta los síntomas físicos de la ansiedad (palpitaciones, opresión en el pecho).
2. Aplica técnicas de grounding o anclaje: Si sientes que la preocupación te desborda, anclarte al momento presente puede ayudar. Un ejercicio sencillo es el “5-4-3-2-1”: Observa a tu alrededor e identifica 5 cosas que puedas ver, 4 que puedas tocar, 3 que puedas oír, 2 que puedas oler y 1 que puedas saborear. Este enfoque en tus sentidos te saca de la vorágine de pensamientos ansiosos y te trae de vuelta al aquí y ahora.
3. Cuestiona tus pensamientos negativos: La ansiedad a menudo viene acompañada de pensamientos catastróficos (“Seguro voy a fracasar”, “Todos van a burlarse de mí”). Cuando notes este diálogo interno negativo, haz una pausa y pregúntate: ¿Esto que pienso es un hecho o solo un temor? Busca pruebas reales. Es probable que descubras que son miedos exagerados. Intenta reformular esos pensamientos de forma más realista y positiva. Por ejemplo, en lugar de “Me va a salir todo mal”, piensa “Haré lo mejor que pueda, es normal sentir nervios”.

4. Adopta hábitos que reduzcan la ansiedad: Algunas decisiones diarias pueden marcar diferencia. Limita o evita la cafeína y otros estimulantes si tiendes a sentirte ansioso, ya que pueden intensificar los nervios. Mantén una rutina de sueño adecuada; dormir bien regula el estado de ánimo y la ansiedad. Realiza ejercicio físico de forma regular: la actividad libera endorfinas, que son químicos naturales que mejoran el estado de ánimo y reducen la tensión. Aunque pueda costar comenzar, muchos se sorprenden de lo mucho que ayuda una caminata o una sesión de yoga para calmar la mente.
5. Prepárate para situaciones retadoras: Si sabes que algo te pone muy nervioso (hablar en público, reuniones sociales, etc.), una preparación previa puede ayudarte a sentir más confianza. Practica lo que vas a decir, visualiza el escenario con un resultado positivo, e incluso ensaya técnicas de relajación que puedas usar en el momento (por ejemplo, respiraciones antes de subir a exponer). Sentirte preparado reduce la incertidumbre, que es combustible de la ansiedad.
6. Busca apoyo en otros: No tienes por qué enfrentar la ansiedad en soledad. Hablar de lo que sientes con amigos, familiares o alguien de confianza puede aliviar la carga emocional. A veces, simplemente expresar en voz alta nuestras preocupaciones hace que pierdan algo de poder sobre nosotros. Además, otras personas pueden darte ánimos, consejos o perspectivas distintas. El apoyo social es un gran protector frente a la ansiedad.
7. Considera la ayuda profesional si es necesario: Si la ansiedad o los nervios son tan frecuentes o intensos que limitan tu vida (te impiden salir, trabajar, disfrutar cosas que antes hacías), quizá sea momento de acudir a un profesional. Un psicólogo puede ofrecerte terapia cognitivo-conductual u otras técnicas específicas para la ansiedad, enseñándote a manejar los síntomas y la causa subyacente. Pedir ayuda no es signo de debilidad; al contrario, es un paso valiente para estar mejor.
La ansiedad y los nervios pueden sentirse abrumadores, pero no estás impotente frente a ellos. Con prácticas de relajación, cambios de hábitos y un diálogo interno más compasivo, es posible recuperar la calma. Cada persona es diferente, así que prueba distintas técnicas hasta encontrar las que mejor te funcionen. Poco a poco irás construyendo un “botiquín” personal de herramientas contra la ansiedad. ¡Tú puedes aprender a controlar tus nervios y vivir con más serenidad!


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