Cómo detener un ataque de pánico
- Red de Salud Mental Argentina

- 1 sept 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 22 dic 2025
No intentes "calmarte", intenta "resetearte"
Si alguna vez has estado en medio de un ataque de pánico, sabes que decirte "cálmate, todo está bien" es tan útil como intentar apagar un incendio con un soplido. Durante una crisis, tu Corteza Prefrontal (la parte lógica del cerebro) está, literalmente, desconectada. Tu cuerpo ha sido secuestrado por la Amígdala y está inundado de adrenalina. No puedes "razonar" tu salida del pánico.
Por eso, la psicología moderna ha dejado de sugerir solo "pensamientos positivos" durante la crisis y ha pasado a estrategias fisiológicas. Necesitamos hablarle al cuerpo en su propio idioma: el del sistema nervioso. En esta guía, aprenderás cómo usar "trucos biológicos" para activar tu freno de emergencia (Sistema Parasimpático) cuando el acelerador se ha trabado.

La Paradoja: ¿Por qué luchar lo empeora?
El instinto natural ante la taquicardia y la asfixia es luchar contra ellas. Tensas los músculos, respiras corto y rápido, y piensas: "¡Que pare, que pare, que pare!". Lamentablemente, esta resistencia envía una señal de confirmación al cerebro: "Si estás luchando, es porque la amenaza es real". Resultado: Más adrenalina.
La técnica clínica más contraintuitiva pero efectiva es la Aceptación Radical (Panic Surfing). Imagina que el pánico es una ola. Si intentas frenarla con las manos, te revolcará. Si te sueltas y "flotas" sobre ella (aunque sea aterrador), la ola pasará por debajo y llegará a la orilla. Tu cuerpo sabe metabolizar la adrenalina; solo tarda unos minutos si no le echas más leña al fuego.
Herramienta de Bio-Hacking #1: El Reflejo de Inmersión (TIPP)
¿Necesitas detener la taquicardia ya? Olvida la meditación. Usa agua helada. Los mamíferos tenemos un reflejo evolutivo llamado "Mammalian Dive Reflex". Cuando nuestro rostro toca agua muy fría, el cerebro piensa que estamos buceando y, para conservar oxígeno, baja drásticamente la frecuencia cardíaca de inmediato.
Cómo hacerlo: Llena un bowl con agua y hielo, o usa una bolsa de gel congelado (envuelta en tela fina). Inclínate y sumerge la zona de los ojos y pómulos, o coloca el hielo allí mientras contienes la respiración por 15-30 segundos.
El resultado: Es un "reseteo" físico. Tu corazón bajará las revoluciones mecánicamente.
Herramienta de Bio-Hacking #2: Hackeando el Nervio Vago
El Nervio Vago es el freno de mano de tu cuerpo. Se activa con la exhalación lenta. Durante el pánico, tendemos a hiperventilar (meter mucho aire), lo que oxigena demasiado la sangre y causa mareos y hormigueo.
La Técnica 4-7-8: Inhala por la nariz en 4 segundos. Retén el aire 7 segundos. Exhala por la boca (como soplando una vela) en 8 segundos. Al hacer la exhalación el doble de larga que la inhalación, obligas a tu sistema nervioso parasimpático a tomar el control.
Herramienta de Bio-Hacking #3: Grounding (Reconectar la Lógica)
Una vez que bajaste la intensidad física, necesitas traer a tu cerebro lógico de vuelta a la habitación (porque ahora mismo está "en el futuro" imaginando catástrofes). Usa la técnica 5-4-3-2-1 para anclarte a los sentidos:
Mira 5 objetos (y di sus colores en voz alta).
Toca 4 texturas (tu pantalón, la mesa, el frío del vaso).
Escucha 3 sonidos (el tráfico, el aire acondicionado).
Huele 2 cosas.
Saborea 1 cosa. Esto fuerza a la corteza prefrontal a procesar datos sensoriales neutrales, sacándola del bucle de terror.

La "Resaca" del Pánico
Después de una crisis, es normal sentirse agotado, como si hubieras corrido una maratón. Lo has hecho (químicamente). No te juzgues por necesitar dormir o descansar. Tu cuerpo te protegió de un peligro que creyó real. Ahora, enséñale que está a salvo.


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